lunes, 14 de mayo de 2012

“Los hechos son sagrados, las opiniones son libres"




“Los hechos son sagrados, las opiniones son libres.” Este concepto, enseñado en todas las universidades del mundo, conserva su espléndida vigencia. El acceso irrestricto a los hechos y a las opiniones define la calidad de la libertad de prensa. Con esta frase comienza el documento que firmaron más de 150 periodistas autodenominados “independientes” del poder político, y dependientes del poder económico. 


Ignacio Ramonet, periodista y profesor ex director de Le Monde Diplomatique, insospechado de oficialista o kirchnerista escribió: Conocemos la frase “Los hechos son sagrados, la opinión es libre”. Pero la actitud que se ha extendido en muchos medios de comunicación ha invertido la formula. Un buen número de periodistas cree que las que son sagradas son sus –no siempre demostrables- opiniones, y no dudan por tanto en deformar los hechos para adaptarlos como sea a sus prejuicios. La parcialidad, la falta de objetividad, las mentiras, la manipulación, la información que se oculta o se minimiza, o simplemente el fraude, no han hecho mas que aumentar y lo que es peor, estas derivas han alcanzado a los diarios de calidad”. 


La tan meneada libertad de prensa, esta asegurada por la presencia de medios públicos y medios privados. Los medios privados, por el solo hecho de serlo no garantizan la libertad de prensa, es necesaria la presencia de medios públicos. Los firmantes del documento, la mayoría de ellos secretarios de redacción, prosecretarios, opinogos estrella, reclaman la realización de conferencias de prensa al gobierno, pero ellos no irían, no van, los que concurren son los movileros. Ellos solo buscan la exclusividad. 


Este sector del periodismo argentino es el mismo que tiene una posición prokelper en el tema Malvinas, el que critico el spot publicitario de homenaje a los caídos en la guerra, el que puso del lado de Repsol y del gobierno español en la nacionalización de YPF, es un grupo con intereses, intereses que precisamente el gobierno combate y ellos defienden. El gobierno lo explicita ellos no. Utilizan algunas muletillas, como la supuesta falta de libertad de prensa, para enmascara su defensa de los intereses corporativos.


Fuente: La explosión del periodismo. Ignacio Ramonet. Capital Intelectual. pag. 57.

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