
El martes 12 pasado en una sala del anexo del Congreso de la Nación, nos reunimos con el presidente del bloque Frente Para la Victoria, Agustín Rossi. De ese encuentro quedaron algunas ideas que me gustaría resaltar:
* Estuvimos con uno de los políticos mas sólidos, en cuanto a formación y militancia, y uno de los diputados que mejor interpreto y defendió los proyectos del partido gobernante. Lo que antes se llamaba un cuadro político.
* La audiencia, o sea los blogueros, sobre todos los que nos dedicamos a comentar y opinar sobre política, economía y otras yerbas, concurrimos masivamente, éramos cerca de 70 entre blogueros, comentaristas y lectores. (ver fotos).
*La importancia que el Diputado Rossi de dio al encuentro. En un momento, solicito dejar la reunión para cumplir con un compromiso televisivo, y nos pidió que lo aguardáramos para seguir. 
Para los blogueros el encuentro fue un reconocimiento a nuestro aporte a la construcción política. Y fue tan así, el reconocimiento, que nos invito a realizar un nuevo encuentro en la ciudad de Rosario.
De los temas hablados sobresalieron los siguientes: se solicito la inclusión de Internet como servicio publico, y el reconocimiento a los blogs como fuente de información y opinión. Esto para todos nosotros fue fundamental. Hace unos días el diario de deportes Ole construyo una noticia falsa, fue tapa, con una bandera apócrifa que supuestamente la hincha de river había colocado en contra de la dirigencia. Todo falso. El hecho no deja de ser alarmante, si uno mira como los medios construyen el discurso, sino existe lo inventan. También deja algunas cositas mas: los periodistas leen los blogs, muchos con muy mala leche ni siquiera los citan como fuente, otros si, todavía son los menos. Es cierto, no todo lo que se publica en Internet es verdadero y lo que se publica en los medios si ?. Acá viene el chequeo de la información. A los de Ole les pareció verosímil la bandera y mandaron fruta. 
La actividad bloguera de contenido político crece y se desarrolla en busca de su lugar en el contexto de la información.
jueves, 14 de mayo de 2009
Reunión entre el Diputado Rossi y los blogueros
sábado, 7 de marzo de 2009
El milagro de la Santa
A Daniel Moyano
Mucho más luminoso que un día de Corpus fue para mí cuando mi padre, terminada su jornada como policía municipal, apareció subiendo los escalones de nuestro quinto piso cargado con pequeñas banderitas de colores. ¿Qué le traigo hoy a mis niñas, qué?. Me recuerdo entonces dándole una y mil vueltas al triste boniato guisado que constituía toda mi cena, cuando había cena, claro, y escuchando los gritos de mi hermana mayor obligándome a que me lo tragara de una vez. Las letanías y sermones de todos los días, aquello de que los pobres no podían hacer melindres y ascos a la comida. Sólo que yo ya estaba ahíta, llena, harta de un hambre que sólo se saciaba con lo mismo. Y pensaba ya en mi cama en dormir y dormir hasta desaparecer, como muchos de los niños que conocí y que durmiendo un día se fueron volando al cielo, como me contaron, para nunca más volver. Y a los que un día los mayores velaban, como angelitos perdidos.
Las extrañas banderitas, de azul y plata, que mi padre nos regaló dándonos besos esperanzados, eran para mañana. Le brillaban los ojos mientras nos contaba una historia maravillosa, un suceso celestial que ocurriría al día siguiente. Porque por lo visto a las diez, cuando el sol brillara ya en lo más alto, se esperaba que arribara a nuestra isla una santa, una santa real y verdadera escapada dios sabe de qué estampita, y que, compadecida de nosotros, venía a quitarnos nada menos que el Hambre. O al menos, eso fue lo que yo le entendí, entre frases entrecortadas de apariciones, milagros y venturas para siempre jamás. Y yo siempre creí en los soñadores ojos de mi padre y nunca puse en duda sus historias, y si me decía que mañana estaría aquí no una santa, sino la mismísima Virgen, hasta aquí llegaría para poner fin al grito de nuestros estómagos. Aunque me conformaba entonces con menos, importándome mucho más que acabara con el olor del hambre, esa peste que no me dejaba comer, que con el hambre misma. Que acabara con ese tufo nauseabundo que dejaba las escamas de mi piel cuando fregaba el suelo, con el fétido aroma de mis manos y uñas agrietadas por los restos de carbón para la cocina, con la infecta colonia del aguarrás y la lejía, únicos perfumes que me eran dados a oler en aquellos días de la miseria y del trabajo duro. Y yo sólo era una niña.
Esa noche me acosté entre dulces ensueños, imágenes amables en que una alta señora, hermosa, alta y limpia, se me acercaba entre rosadas nubes de algodón dulce portando para mí el globo del mundo que, eso sí, era todo de color rojo y tenía un olor extraño y místico, como si fuera un mismísimo queso de bola. La dama me sonreía y mojando sus largos y elegantes dedos me quitaba con su saliva, como untándome con su sagrado óleo, los churretes negros de la mejilla. Y recuerdo que me dormí besando con amor, casi mordiéndolo, el pequeño trozo de almohada que me correspondía, sin importarme por esa noche los feroces pellizcos que mi hermana me daba siempre para hacerle más sitio en la cama.
Al día siguiente, todo fueron prisas. Recuerdo que era domingo, pero la llegada a Cádiz de una santa de las de verdad hizo posponer a toda la ciudad el acudir a misa para más tarde. Entonces mi hermana Carmela me agarró del brazo, me lavó raudamente con la esponja áspera, me colocó el traje azul de los pespuntes, cambiaron mis chanclas rotas por los viejos zapatos de Angela, que me quedaban muy grandes, recolocaron mi pelo en dos coletas torcidas, y las gemelas charlatanas me arrastraron apresuradas después. Y yo sentía, llevada en volandas, transitar por un nuevo día feliz y mágico, en el que no tenía tiempo siquiera para miedos y ensoñaciones que los itinerarios gaditanos siempre proporcionan. Atrás quedaron los callejones de San Juan con sus faroles rojos de amores portuarios, la mole imponente de la Catedral y la oscura esquina pasional de los Piratas, sin que yo me dignara hacer ningún comentario, ni observara ninguna novedad.
Mis hermanas parlanchinas, en cambio, no dejaron de hablar todo el rato, entre cuchicheos algo descuidados, porque esta niña soñadora sí que se enteraba.
- ¿Ves cómo al final es mal negocio ser honrada? Ahora la veremos. Dicen que se dedicaba a la mala vida antes de pescar al gran hombre. Y claro, así aprendió todas las mañas que a ellos les gustan.
- Lo que es seguro es que era actriz y por allí, ya se sabe que van llenas de joyas, pieles y trajes elegantes. Lo que pasa es que en América los hombres están obligados a mantenerlas por todo lo alto, pues si no, los dejan, y entonces se buscan a otro y ya se sabe que los cuernos es lo único que ellos no soportan. Lo que sí es buen negocio es tratarlos mal. No como haces tú con tu Fortunato, infeliz, que hasta le llevas la comida al trabajo.
- Oye tú, solterona, que Fortu me quiere, que nos casaremos cuando juntemos para la casa. Y yo prefiero esperar, lo que no me da la gana es meterme en la casa de vecinos con la madre, de eso nada. Lo que pasa es que aquí somos unos desmayados y unos muertos de hambre, no como en América. Mi Fortu me contó que, por lo visto, allí todo es muy grande y por eso a quien llega el gobierno le da tierra propia, buenos y grandes cortijos, donde crían animales y la hierba crece sola. Y con suerte, algunos tienen en ellos hasta árboles, que aquí no hay, algunos con nombre raro, ombú, me parece que me dijo, donde igual que aquí caen peras, allí dan esmeraldas. ¡Así cualquiera!.
- Pues si en América todo es así, tu te quedas aquí con tu Fortu que yo mejor me voy a buscar uno de esos guachisnai que vienen al puerto.
- Sí, igual que Mariquita Pe, que se lió con un viejo horroroso y se la llevó a Puerto Rico... ¡ni por todo el oro de América!. No, yo me quedo con mi Fortu...
- Oye, corre más, que no llegamos.
Y llegamos, claro que sí, después de varios rodeos alrededor de la Plaza, dejando atrás más recovecos acogedores para soñar: el callejón de los negros, la esquina de los flamencos, la cuesta de la jabonería, la posada del mesón y el palacio de los Lasquetti. Espacios donde las piedras me hablaban de remotos parajes, de estampas lejanas en el tiempo y en el espacio que hicieron en mi mente acabar de improviso la incesante perorata de mis hermanas gemelas, cacareo sin sentido que me hacía vislumbrar un futuro gris, más desangelado aun que el boniato que me servían de cena todas las noches. Porque esa captura de hombres domésticos, hombres como refugios o trampolines sociales, parecía constituir la única aspiración de sus vidas. Varones muy diferentes a los que yo quería para mí, hombres como onzas de chocolate o como ráfagas de viento que vinieran a raptarme a mí y no yo a ellos. Que me acompañaran por caminos y mares lejanos, por sendas no transitadas de aventuras y conocimientos, que me arrancaran de cuajo y sin vuelta de hoja de esta vida negra que el destino parecía haberme ya trazado. Pero seguimos andando en el presente, por lugares despejados de otros seres que tuvimos que recorrer apresuradas para alcanzar, por fin, uno de los cinco embudos con los que se llega a la plaza de San Juan de Dios, toda ella cubierta por una multitud coloreada por las extrañas banderitas de mi padre.
Mis hermanas, avispadas como todas las hembras de la familia, lograron abrirse hueco entre la multitud entre codazos y empujones varios, hasta colocarse en primera línea de avistamiento. No tenían intención de perderse ningún detalle: el peinado que después copiarían o el vestido que tratarían torpemente de reproducir luego con una tela más basta, eran sus principales objetivos del examen que esperaban realizar a la Santa. Y yo mientras sobrecogida, aun con fe en la llegada de ese ser milagroso que vendría a quitarnos el hambre, según refirió mi padre.
Y así transcurrieron quince o veinte minutos bajo un murmulleo creciente y un sol implacable y yo ya no sabía dónde colocar los pies en aquellos zapatos de número superior al mío. Los del gobierno habían dispuesto una larga y delgada alfombra roja desde la puerta de la alcaldía hasta la entrada del puerto, lujosa diagonal que rompía en dos mitades aquella plaza para que la santa pudiera levitar por ella y después, previsiblemente, pudiera bendecirnos desde el balcón presidencial. Y entonces, entonces, los murmullos se volvieron gritos y un enorme coche, grande y negro, se paró justo ante el inicio del alfombra.
- Fíjate la señorita, no puede venir andando desde el puerto, y eso que son dos pasos.
- Cállate. Ahí está.
Efectivamente, allí estaba. Le abrieron la puerta de atrás y vimos deslizar una larga y delgada pierna y después la otra, piernas suaves y depiladas cubiertas por unas hermosas y fascinantes medias de seda, objeto casi irreconocible por estos lares. Y después vimos sus manos, largas también, pero huesudas y nerviosas, que se posaron sobre las del agente repeinado que caballerosamente le ayudaba a bajar. Y los gritos de la gente fueron a más cuando la contemplamos entera: alta, delgada, elegante y sobre todo rubia, muy rubia, recogido el pelo con un moño imponente y un alegre sombrero blanco con una pluma azul.
- No es rubia, es teñida, ese rubio es de bote. Y además el moño que luce está hecho con pelo postizo. Fíate de mí que sé de peluquería.
- Oh, pero ¡qué elegancia!
Porque de hecho, la dama lucía un porte que cortaba la respiración. Ya de por sí espigada, parecía andar por la alfombra de puntillas y estirando el cuello, a una altura inalcanzable para el resto de los mortales que la contemplábamos admirados. Y se tomó su tiempo, claro que sí, en erguirse y sonreír orgullosa, despojarse lentamente de unos pequeños guantes blancos y saludar abierta y segura a la multitud de ropajes negros y remendados y de rostros castigados que la contemplábamos. Y se deslizó lenta, perfectamente copiada la actitud de aquellas reinas y heroínas europeas que estudiara hace mucho tiempo y emitiera en sus seriales. Al fondo, le esperaba un alcalde con bigote, gordo y calvo, estampita perfecta que el franquismo destinaba a cada municipio, y una niña muy atildada, con tirabuzones rubios y trajecito de organdí que portaba un enorme ramo de rosas rosas, cursilada haciendo juego, mucho más grande que ella.
Hacia la mitad del recorrido, casi a la altura donde yo me encontraba, el ramo y la niña se adelantaron hacia la dama realizando una complicada genuflexión de homenaje principesco. La pequeña Shirley Temple a duras penas pudo sostener el ramo con una mano y recogerse modestamente el vestidito con la otra, para agachar una rodilla e inclinar su cabeza, a modo de saludo. Y a modo de sonrisa, la dama hizo una mueca y recogió el ramo con un brazo, mientras su otra mano se posó levemente entre los lustrosos tirabuzones dorados. Y todos aplaudieron y hasta se escucharon algunos vítores, mientras yo acercaba mi nariz para percibir de lejos el olor de santa que, mezclado con el de las rosas, intentaría recordar cuando quisiera olvidarme del otro, del de siempre, del olor del hambre.
Pero la santa no sería santa sin hacer un milagro, que desde el tiempo y la distancia desde la que cuento esto, pienso que igual estaría ensayado, preparado, amañado o estudiado. O quizás no. El caso es que la santa se volvió, achicó los ojos, estudió a la multitud y se dirigió a mí... ¡a mí!, un manojo de nervios sucios vestida de remiendos, calzada con chanclas rotas y dos coletas morenas y torcidas. Porque ella no podría ver otra imagen que ésta que tristemente describo. O quizás vio a alguien más, o tal vez, como dijo mi padre cuando nos enteramos que murió, lo que percibió al verme fue la niña que había en ella, la que llevaba dentro, la niña mísera que todavía conservaba tras tanta sobrecarga de joyas y oropeles. Pero se acercó, cesaron los gritos, cuchicheos y murmullos de la gente y de repente, ella se agachó, ¡se agachó!, hasta ponerse a mi altura, acariciarme las coletas y preguntarme ¿cómo te llamás?. Y su voz era ronca y cálida, en un acento extraño, áspero y acariciante. Y mis ojos se agrandaron asustados y admirados y le sonreí y a duras penas le dije que mi nombre era Eva, Eva Martínez pa servirla a usted. Eva como yo, me dijo. Y sonriéndome, me dio el ramo, que es tan hermoso y huele tan bien y es para ti, para que nunca me olvides. Y jamás lo haré, te lo prometo, mi señora. Y me besó en mi sucia cabeza y se irguió y se marchó, hacia los discursos, hacia la gloria. Eso hacía ella, mientras que yo, ya santificada, terminé por hundir mi carita embriagada entre las rosas, bendecida por su olor, cual cabecita negra de este hemisferio.
ÁNGELES PRIETO BARBA
La escritora gaditana Ángeles Prieto Barba prepara una antología de relatos vinculada al automóvil y la circulación. Ha escrito cuentos y microrrelatos, que le ha publicado Antonio Serrano Cueto. José Luis García Martín le publicó este relato en Clarín, -aclaro que no se trata del diario Clarinete, sino de una revista de cultura-. Y aquí está esta historia donde se funden Eva Perón y la jovencita Eva Martínez.Fuente: antoncartro.blogia.com.Tambien publicado en: http://www.artepolitica.com/
martes, 17 de febrero de 2009
viernes, 19 de diciembre de 2008
Victor Heredia presenta Ciudadano
miércoles, 17 de diciembre de 2008
¡¡¡¡ Ultimo Momento!!!! Bush se puso una zapateria.

Video juego gratuito atrae la atención de millones de internautas
Un joven británico ha creado un juego en Internet en el que los internautas pueden lanzar los zapatos contra el presidente estadounidense George W. Bush.
El objetivo del juego en línea http://www.sockandawe.com/ es sencillo: tratar de golpear con unos zapatos una figura en movimiento que representa a Bush. Más de 3.1 millones de zapatos han logrado ya dar en la diana, según el contador de este sitio web, que a cada intento exitoso responde con un ¡bien hecho!.
El jugador dispone de 30 segundos para lanzar sus zapatos a la cabeza del supuesto Bush, que se mueve en una tribuna durante una rueda de prensa.
El nombre del juego "Sock and Awe" -literalmente "calcetín y pavor"- es un juego de palabras del nombre con el que se bautizó la operación estadounidense lanzada en 2003 para invadir a Irak : "Shock and awe" ("golpe y pavor").
Fuente: Rebelion
viernes, 24 de octubre de 2008
El porque de la crisis
viernes, 17 de octubre de 2008
17 de Octubre. Nace el peronismo

Conversaciones con el ángel
El gordo decidió que era un buen momento para dormirse una siesta. Había almorzado pastas con tuco de pollo, su plato favorito. Un poco de vino con soda. El resto de la familia miraba televisión y seguramente no notaria su ausencia aunque si sus ronquidos. Eligio la mejor cama, dejo que el solcito tibio de invierno que entraba por la ventana le pegara en la cara. Encendió la radio. Quería escuchar a Apo y sus cuentos de fútbol. En lo mejor del relato, se dejo llevar por el sueño que no tardo en llegar. Al rato, no sabiendo bien si estaba soñando o estaba despierto, o ambas cosas, sintió un chistido molesto primero y un sacudón después. El gordo abrió apenas un ojo, se seco la baba que le mojaba la barba, miro al intruso, mascullo un…dejate de joder, y volvió a dormirse. El tipo insistió con otra zamarreada. El gordo entendió que si no lo atendía, su siesta estaba perdida. Era el ángel.
-Se puede saber que te pasa- preguntó el gordo.

-Tengo una duda terrenal y allá arriba quieren una respuesta.
-Para eso me despertas, yo tengo mil dudas y no por eso ando jodiendole la siesta a los demás. Ya entregado, el gordo le dijo:-Bueno dale, decime cual es la duda así te la contesto y puedo seguir durmiendo.
-¿Que es ser peronista?
-¡¡¡¡¡¡¡Que!!!!!!!!!!!
-Si, que es ser peronista.- Insistió el ángel sin inmutarse.
El gordo tuvo la intención de convertir un “angelicidio”. El tipo lo había despertado para preguntarle algo que nadie esta en condiciones de responder sin algunas consideraciones previas, que además podía llevarle más tiempo que las horas que le quedaban de siesta. Pensó en citar a John William Cooke “el peronismo es el hecho maldito del país burgués”, pero creyó que no seria suficiente. Se acordó de Borges, “los peronistas no son ni buenos ni malos son incorregibles”. También la descartó. Las 20 verdades. Tampoco. Hasta que se avivo:
-Pero si ustedes tienen en el cielo al mismísimo creador del peronismo, porque no hacen un simposio con el mismísimo Perón y sigo con mismísimos ronquidos…
-Ese es el tema. Corrigió el ángel. El viejo esta armando un quibombo allá arriba, están lo angeles peronistas de izquierda por un lado y los de derecha por el otro y sabes una cosa: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡todos se dicen peronistas!!!!!!!!.- Por eso me mandaron a la tierra para que alguien me oriente, necesitan saber como manejarlo antes que el cielo se vuelva ingobernable.
-Te puedo hacer una pregunta –inquirió el gordo.
-Si
-Por que a mi?
-Vos siempre te definiste como el ultimo de los peronistas románticos, a quien queres que le pregunte, a un gorila?
Mientras en la radio se escuchaba la voz de Alejandro Apo leyendo el cuento de Fontanarrosa, “Vilmar Everton Cardaña, numero 5 de Peñarol”. El gordo pensaba como hilvanar dos o tres frases salvadoras que pudieran dejar contento al ángel y disponerse a escuchar el cuento, que es uno de los más graciosos del rosarino. Invoco a las musas inspiradoras, y nada, probo haciendo un recorrido por su memoria, que no es mucha, pero no se le ocurría nada original. Pensó:-…y si lo defino por lo que no es…hummm dudo-. Desde la radio Apo seguía leyendo el cuento. El gordo se levanto, se calzo como pudo las alpargatas, le dijo al ángel -Esperame acá que ya vengo y se interno en ese desparramo de papeles y libros que el gordo llama la biblioteca.
-Algo tengo que encontrar, se decía así mismo con más esperanzas que certezas. Recorrió con la mirada libro por libro estante por estante. Vio como veinte que hablaban del peronismo, pero no contaba con tanto tiempo para releerlos. Junto 4 ó 5. “Estudio sobre los orígenes del peronismo” de Murmis y Portantiero; “Correspondencia” entre Peron y Cooke; “El peronismo y la primacía de la política” de José Pablo Feinmann; “Diálogos en el Exilio” de Envar El Kadri y Jorge Rulli; “Porque soy peronista“ de Evita y “Habla Peron” con discursos del propio General. Como pudo, fue escribiendo algunas frases que justificaran la existencia de un movimiento que hace mas de 60 años rige para con sus mas o con sus menos los destinos de un país. Una vez terminado el escrito lo asalto una duda, podría convencer al ángel y sacárselo de encima, o debería volver y seguir escribiendo. Pensó. ¡¡¡¡¡¡Ya se !!!!-exclamo el gordo. Le envio un mail a Apo y le pido por favor que lo lea. Si el ángel lo escucha a través de la radio por ahí se convencia y zafaba. Mando el mail. Busco algunas frases que había descartado y las puso aparte para leérselas al ángel y de paso entretenerlo.
Entró a la pieza y lo vio al ángel sentado en su cama escuchando el final del cuento de Fontanarrosa.
-Che ¡que bueno el cuento! Y que bien que lo cuenta este tipo, Apo se llama? pregunto el ángel.
-Si, lastima que me lo perdí por estar haciendo otra cosa.
-Bueno no te calentes, que me conseguiste…? -se intereso el ángel.
-No mucho, que tal esta frase: “la relación líder-masa es el hilo conductor de toda autentica explicación del peronismo, en tanto son sus elementos constantes y los que han determinado, el sentido revolucionario del movimiento”.
-Hummm, buena pero un poco intelectualoide.
-Y esta: “al analizar los orígenes del peronismo, el primer rasgo distintivo que aparece, en relación con otros procesos germinativos de movimientos populistas, es la importancia que el sindicalismo tiene en él como factor constituyente.”… “Los trabajadores argentinos son peronistas. Hacerse peronista y descubrir el mundo sindical son dos procesos simultáneos. Los sindicatos son la guarida natural de los peronistas. El sindicato es como el vivac donde acampa aquel ejercito devastado. Allí se guardan los carteles, el engrudo, los bombos. El sindicato es el templo de los predicadores: lo preside el retrato del líder y de Evita”.
-Esta mejor. Pero demasiada sociológica.
El gordo seguía leyendo y haciendo tiempo, tenía la secreta esperanza que se produjera el milagro: Apo leyendo el mail. Después de las noticias de las 17 hs., Apo comenzó por los mail y en eso lee uno sobre el peronismo. El ángel paro la oreja, y le dice al gordo:-dame un papel y lapicera. Comienzo a escribir febrilmente. Se le nota la cara de satisfacción…
-Esto es lo que necesito-, dijo el ángel y seguía escribiendo entusiasmado.
Cuando termino, guardo el papel con las anotaciones, saludo al gordo y desapareció.
El gordo se quedo pensando si el ángel se había tragado lo de la radio, como algo natural. Eran 17,30 hs. Apo anunciaba un nuevo cuento, esta vez de Sacheri. El gordo se volvió a recostar, acomodo la almohada, dejo los pies colgando fuera de la cama con las alpargatas puestas, para dar la impresión que estaba por levantarse enseguida y se dispuso a escuchar el cuento hasta que el sueño lo vieniera a buscar.
sábado, 4 de octubre de 2008
Epitafios

El epitafio es el texto que la mayoría de las veces se encuentra escrito en una lapida o placa y que honra la memoria del difunto. Muchas son citas de textos creados por el propio difunto o aforismos. Se considera que un epitafio bueno es uno que es memorable o por lo menos hace reflexionar al que lo lee. Muchos están escritos con cierto refinamiento literario, por lo que se lo considera un subgénero literario lírico. Algunos con una buena dosis de humor negro.
Van algunos ejemplos:
"Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar" Epitafio de: Vicente Huidobro, poeta vanguardista chileno
"Aquí yace Molière el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien." Epitafio de: Molière
"Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito el hombre que respete estas piedras, y maldito el que remueva mis huesos." Epitafio de: William Shakespeare. Nota: Era común, en la época de la muerte de Shakespeare, el retirar cuerpos de sus tumbas y quemarlos para poder reutilizar el espacio de la tumba.
"Fui lo que eres, serás lo que soy." Frase a la entrada del cementerio de "Los Arcos".
“Estuve borracho muchos años, después me morí.” Epitafio de Francis Scott Fitzgerald
"Perdonen que no me levante." Alternativa: "Perdone, señora,. que no me levante." Atribuído a Groucho Marx . Nota: Aunque sin duda es uno de los más célebres epitafios, lo cierto es que en la tumba de Groucho Marx en el Eden Memorial Park de San Fernando, Los Angeles, no figura ninguna frase; sólo su nombre, las fechas de su nacimiento y muerte (1890-1977) y una estrella de David.
“RIP, RIP, ¡HURRA!” . Epitafio de: Groucho Marx (a su suegra).
"Si no viví más, fue por que no me dio tiempo." Epitafio de: Marqués de Sade
"Una tumba es suficiente para quien el Universo no bastara." Epitafio de: Alejandro Magno
"...Y no tengan miedo" Epitafio de: Jorge Luis Borges.
"Espero que Cristo cumpla su palabra.” Epitafio de Miguel Delibes
Necesité toda una vida para llegar hasta aquí.
Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo. Eptafio de Miguel de Unamuno.
Esto es todo amigos. No es un epitafio pero mereceria serlo.
viernes, 3 de octubre de 2008
La sequia no es joda

Los empresarios del campo decretaron un nuevo lockout por seis días para presionar al gobierno con una serie de reivindicaciones muy parecidas, por no decir iguales, que dieron motivo al largo conflicto que termino con la caída de la resolucion 125 y que los empresarios de la Mesa de Enlace festejaron con champaña. Montados en ese triunfo, que una parte de la sociedad apoyó, no aceptan otro interlocutor que no sea la presidenta. Nada de reunirse con el Secretario de Agricultura, Cheppi, un técnico del INTA que conoce la problematica del campo y con el que no pueden macanear. Ni tampoco con el responsable de la ONCCA, Echegaray, otro funcionario que con números en la mano pone blanco sobre negro los dichos de los empresarios. Hasta aqui esta claro el objetivo encubierto de esta nueva confrontación: esmerilar la figura presidencial. Es fundamental el papel que van a jugar los medios, si apoyan a la mesa de enlace, ya sabemos lo que se viene, si por el contrario no lo hacen y esbozan una critica y los llaman a dialogar, la protesta se cae. La argumentación de que hay pequeños productores que la pueden estar pasando mal, es real. Pero en lugar de pedir que atiendan esos casos particulares piden por todos. Y otro tema que se coló es la ayuda por la sequía, que al parecer es una las mas grandes por extensión y duración. Que afecta no solo a productores, sino, fundamentalmente a los pueblos, a sus habitantes, a los que menos recursos tienen. Cual fue la respuesta de algunos diputados: los mandaron a rezarle a Bergoglio. Todo muy lindo. Muy irónico. La sequía no es joda. La gente la pasa mal no hay agua para consumo, ni para higiene, ni para riego. No hay cultivos, no hay animales, no hay alimentos. Ante eso los que tienen responsabilidades mandan a rezar a los empresarios y por extensión a la gente. Porque permitimos que ellos, los de la mesa, lleven esos pedidos y los represen
ten. Quizás desde el gobierno o los gobiernos se están haciendo acciones y uno no las conoce. La respuesta a la sequía no es mandarlos a rezar sino decir lo que se esta haciendo para aliviar la situación. Si se pueden construir kilómetros de gasoductos para llevar gas a millones de compatriotas porque no construir acueductos o algún sistema preventivo. Nuestros antepasados, los pueblos originarios, tenían sistemas de riego, de aprovisionamiento de agua para sus cultivos porque no podemos tenerlo nosotros con la ayuda de las nuevas tecnologías. Ellos rezaban a sus dioses y a la vez hacían, construían sus acueductos, cuidaban el agua. En muchas de nuetras casas existían o existen cisternas. Es decir guardar para cuando falte. Porque después vendrá la contracara de la sequía: la inundación. Hemos tenido varias y con consecuencias nefastas para la gente. La respuesta a los problemas es tratar de solucionarlos, y si podemos prevenirlos, mejor, incluso nos saldrá mas barato. Si no tenemos respuesta para la gente que la pasa mal, con la ironía no alcanza, y con mandarla a rezar tampoco. foto de empresarios Arnaldo Pampillón. Acueducto Inca, Nazca, Peru, Superctock.
jueves, 2 de octubre de 2008
Octubre
Papa cuentame otra vez
El Che y la importancia de los estudios
El 17 de Octubre. "... el subsuelo de la patria sublevado"
Peron hablando sobre la creacion de la universidad obrera
Fuegos de Oktubre
