lunes, 24 de mayo de 2010

De vez en cuando la vida...

De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasean por las calles
en volandas
y nos sentimos en buenas manos
Estamos a los besos con la vida
Desde el viernes con la marcha de los pueblos originarios. Vinieron trayendo sus reclamos, ancestrales milenarios.Danzaban, vestidos con sus ropas típicas, cantaban con alegría y vivacidad.
La inauguración de la fiesta del Bicentenario.Con un palco repleto de gente feliz, entusiasta, no eran funcionarios, dignatarios, ni invitados especiales, ni "figurettis", eran los trabajadores, los hombres y mujeres que laboraron contra reloj para que todo estuviese listo. Una obra pensada, funcional, estética. Con la presencia de todas la provincias de la patria y de países hermanos, con los personajes de la historia pasada y reciente que convivian en ese templo a cielo abierto, donde los visitantes,  abrían los ojos, maravillados ante esa puesta en escena, donde ellos, los ciudadanos de a pie de todas partes del pais, de paises vecinos y los turistas que paseaban por la ciudad eran los invitados y protagonistas. Alli estaban los trabajdores juntos con la presidenta, que emocionada daba comienzo a la fiesta. Ella sabia, que la fiesta era para el pueblo, supo guardar su lugar, sin intención de sobreactuar su participación,  fue testigo de varios reencuentros.
El primero con los ex-combatientes de Malvinas.


En el desfile militar, ellos portaban una bandra de decia "Gloria a los 649 héroes de Malvinas", algunos vestian uniforme, otros sin ellos.Recibieron a su paso y durante todo el trayecto muestras de afecto de todo un pueblo que entendió que en ese momento se producía ese reconocimiento mutuo.
Segundo reencuentro: con las fuerzas armadas.
 
  
Algún nostálgico habrá pensado, mientras observaba el desfile, que esos eran los militares humillados por el vengativo poder ejecutivo. Para colmo ni siquiera hubo muestras de potencial bélico. Para asombro y agrado de la multitud, esos soldados venían cantando, a voz de cuello entonaban sus canciones. Me hacia acordar a las películas cuando los ejércitos volvían a sus pueblos de la guerra y eran recibidos como héroes y se mezclaban con el pueblo en abrazos y besos. Con Malvinas los soldados fueron escondidos y humillados mas aun que el propio enemigo. El sábado ahí estaba ese pueblo dispuesto a enmendar esa antigua afrenta.
De vez en cuando la vida
afina con el pincel;
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.
Joan Manuel Serrat
Es la primera ves en mucho tiempo, que el pueblo no es convocado para apoyar a unos y repudiar a otros, sino a reencontrase, reconocerse, a recordar que somos el sueño de los héroes de mayo, que venimos de múltiples y diversas experiencias, con un destino común y un futuro por construir juntos. Ahí estaba esa multitud movilizada, festejando y haciendo suyo los postulados de la revolución. Esos millones reunidos en estos dos días destruyeron el mito de la crispación para pasar a la celebración del reencuentro. No se prendieron, al igual que la presidenta, en el puterío que proponían los medios, que si debía concurrir al Colon y sentarse con el procesado Jefe de Gobierno en la reapertura del Colon. Los medios de la crispación y el desanimo,buscaron algún acto que empañara la fiesta y no lo hallaron. Muchos para no quedarse afuera del festejo que armo la gente, pidieron que les  mandaran sus fotos del festejo a través de las distintas redes sociales.
Si esta demostración de masividad se transforma en votos para la actual administración, mejor, si por el contrario el favorecido es otro, tendrá que saber que estos millones movilizados, no estan dispuesto a retroceder ni en sus derechos ni en sus conquistas.
En todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuadno pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca si llegan a un sitio
preguntan a donde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.
Y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven
laboran, pasan y sueñan,
y un día como tantos
descansan bajo la tierra.
Antonio Machado

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